La Cima de la Gloria (Cuento. Texto completo)(about an unreleased trío with ya know)




LA CIMA DE LA GLORIA (Inspirada en un trío imaginado con CP y LP (pareja)
(Cuento, texto completo. Escrito entre el 4 y el 5/2024).

-

I.

Enfrentábanse en el pie de un valle dos guerreros. De alguna etnia proveniente de la inmemorial espesura originaria, ambos portaban únicamente una lanza. Y sabían que deberían soportar el frío malsano e intempestivo de la altura, que regaba del blanco de la nieve a las cúspides de los valles.
Y sabían que en la cima de uno de ellos deberían enfrentar la gloria, hasta poseerla (si es que, claro, soportaban el atávico, ascendente y extenuante viaje hasta ella).

Según quedó consignado en los escritos de los papiros tallados del mar Egeo: (...)las fieras se soltarían al pie de una colina, y en el camino ambas darían batalla, hasta llegar a la escena nefaria sobre la que tanto nos alertaron nuestros ancestros... porque sólo ante nuestros restos iluminados por una pálida luna hallaríamos nuestra presa".

En una escena que resulta hostil y desafiante, pero asimismo prometedora de un gran cambio en la rústica organización política de estas etnias, los dos patriarcas al mando de cada una se juntan, ambos en representación de los suyos, para discutir cóomo dirimir un problema territorial de intereses separatistas..

Al no llegar a un acuerdo sobre qué porciones del reino tomar y qué fronteras trazar, deciden evitar el enfrentamiento de sus coterráneos y, en beneficio de sus respectivas etnias, que tendrían que afrontar un proceso de reforma, y necesitarían estar en auge para ello, concuerdan en enfrentarse uno de un lado y otro del otro lado de un pico, hasta alcanzar su cima.

Quien primero la ganara, de un momento a otro conocería a Gloria, la gran prometida, una ninfa que había tomado forma de cabeza de valle con pico endiablado (con la corona en forma de garfio).

En la cima la encontraría el mejor escalador, con forma de mujer esbelta y flaca, pero de exuberante cuerpo bañado por la nieve de la altitud del pico.

Y no sólo el que primero llegara la vería, sino que tendría que competir con el huésped inesperado en caso de que superase la altitud y apareciese, sobreviviente, por el otro lado del pico nevado de la cima de la gloria, esa que durase para siempre.

A un costado el agua del rio del tiempo fluía por siempre, en el eterno discurrir de un flujo sin fin.

-
II.

De modo que avanzaron las tratativas, se agilizaron los resortes de la endeble o rústica buroracia del momento, y ambos, de una semana a otra luego de dada al pueblo la comunicación del enfrentamiento en ciernes, acordaron juntarse a los pies del valle con pico endiablado, junto al "río sin fin" (original name: endless river)

En el encuentro juraron no herirse ni combatir el uno al otro en el camino, ni buscar la violencia para resolver conflictos; y juraron, incluso, hablarse con agrado.

La ceremonia del comienzo de la ascención cautivó a una gran cantidad de presentes vestidos con ropas precarias y rotas, muchos descalzos y otros en ojotas, que actuaban y hasta ordenaban actuar a otros de modo ceremonial.

Al fin, luego de una cálida y lagrimeante despedida de amigos y familia, se cortó la soga que marcaba el inicio del reto. De modo que los comenzales aplaudían, y los que eran comidos sólo tenían permitido suspirar.

Se exacerbaron los ánimos en la huerta, y los abejorros quitaron todo el pólen de las flores últimas del otoño vidrioso y gris. Existía el natural odio por la situación piramidal despareja en la que se encontraban; no obstante, eso no alteraba al más jóven de los osados pretendientes, que comenzaría por el sudeste y, según lo que éste había prometido, no sólo no estaba alterado por tener menor rango en cuanto al ascenso laboral, pues el era un simple y para nada confiable empleado. No ganaría mucho con todo este litigio de aplaudidores; pero además, según se sabía, superaba en proporciones físicas al competidor mayor.

Y así se batieron en un duelo que durararía al menos un mes. Deberían desviarse de sus quehaceres cotidianos, y adaptar sus rutinas al nuevo objetivo trazado por aquella comunidad, el de ser liderada por quien primero lograra escalar el pico nevado, y sobrevivir para contarlo.

A partir de ahora sólo eso importaba y, en defnitiva, quien tuviera mayor resistencia estaría ganando; y, por tanto, erigiéndose en condición de soberano de la totalidad del reino, si es que lograba sobrevivir a su encuentro con la gloria, y volver luego de lograr descender, solo y entero, para contar al pueblo los detalles de ese encuentro.

-
III.

De modo que llegó el tan mentado día. Día en el que el pueblo emoción del que hablan Butler y Badiou sentiría tanto melancolía por la despedida, como plenitud por entregarse al destino ciego su suerte entera.

Se alinearon sobre el suelo arenoso. Sostuvieron en dirección norte sus lanzas, y en el preciso momento en que rompía la aurora soltaron amarras. El más viejo comenzó a rezarle a un extraño dios celta, en voz alta. Y comenzaron a escalar.

Escalarían uno por el este y el otro por el oeste (puntualmente, el mayor en edad iría por el noroeste, mientras que el más jóven haría su ascención hacia el pico nevado de la cima de la gloria por el lado sudeste. Es decir, la ascención entre ambos estaba dispuesta en diagonal, y de manera que nunca pudieran llegar a cruzarse durante el recorrido).

Justo al momento de romper la aurora el gris neblinoso coloreaba los paisajes de grandes y visibles magnitudes, en cuyas extensiones podían apreciarse tanto la selva de flora que ralea por las bajas temperaturas; mientras que en la distancia podía verse relucir a los glaciares del sur del mundo, pues este enfrentamiento por la gloria eterna transcurre cerca de lo que en la actualidad lleva el nombre de base Marambio, en la Antártida.

Y por fin las naves despegaron. Resultó necesaria y definitiva para el futuro de sus pueblos esta disputada ascención en la que se embarcaron tanto el mercenario devenido en guerrero, y el guerrero mayor; buscando ser quien primero alcance el pico de aquel valle, hacia la cima de la gloria y hacia el recuerdo eterno que le prodigaría ésta a quien la obtuviera.

Sabían que tendrían que afrontar el gran reto de sus vidas, y salir vivos para contarlo. Pero muchas veces en la consciencia de algunas personas el fin justifica los medios, y era este el caso del general mayor. Tenía una leve idea de cómo hacer trampa deslizándose hacia la cuerda del empleado para cortarla, o al menos eso esperaba lograr para intentar mitigar el hecho de que su contrincante fuera visiblemente más jóven que él. Y por eso mismo en términos de fuerza, recuperación y resistencia salía perdiendo, de manera que, creo yo (el narrador omnisciente de esta historia), no estuvo mal tomar alguna ruin medida ante tan ruin diferencia entre él y su jóven, fuerte y sano rival.

Cabe aclarar que ambos eran hombres dignos de miedo y de respeto, dado que el guerrero jóven era llamado empleado por ser un criminal a sueldo, un mercenario. Esos eran los términos en los que se desataba el conflicto que era territorial, es decir, propio del dominio sobre la repartición de la tierra, pero no había allí un enfrentamiento en términos políticos. Estas etnias de la inmemorial espesura originaria, como diría el fabuloso Lovecraft, aún no contaban con un sistema organizado de instituciones duraderas, y así pretendo recordarlas.

Y lo riesgoso de esta época es que muy a menudo, y a diestra y siniestra, pululaban estos sicarios o mercenarios, asesinos a sueldo, precisamente en una época previa a la organización del brazo armado de los Estado nación.

-
IV.

Los ojos, poco a poco, a medida que recorrían la superficie del valle en ascenso del lado sudeste, entendían que debían enfocarse en un punto en la distancia para no distraerse escrutando la escarpadura del terreno. El guerrero mayor entendió alguna de todas estas cosas, más por experiencia que por propia astucia.

El joven mercenario, en cambio, por falta de expertiz en el tema sufrió en un principio un cierto rechazo, que luego se transformó en miedo hacia los agujeros en el terreno que iba escalando, que bien sabía podían tratarse de nidos de serpiente, de halcón o de tero del Ártico, y ninguna de esas posibilidades resultábanle atractiva. Parecíale que de un momento a otro una especie de mandril, serpiente o iguana saltarían sobre su cuerpo en constante ascenso.

Para soportar toda aquella presion y no dimitir debia situarse en el escalón hacia el poder unipersonal y faccioso. Y ¿sólo eso buscaban obtener, o había algo mas?

Al parecer, Gloria era una ninfa que premiaría al primero que lograra la cima con un servicio de masajes relajantes, y paso siguiente ella se adueñaría de la energía sexual de ese que primero ascendiera. Luego de poseerla, si es que continuaban con vida, combatirían para volverse el soberano del pueblo... quien coronara, paciente y observador, al valle con pico endiablado.

Se activarían los vasos sanguíneos, aumentaria el ritmo cardíaco, se estimularía la producción de hormonas de cada participante, y quedaría en sus cuerpos un efecto general de calentamiento natural, y ya no sólo por el ajetreo con Gloria, sino también por el esfuerzo sobrehumano de alcanzar la cima, que quien finalmente lo hizo fue el jóven mercenario.

Seis días después llegó el experimentado guerrero, balbuceando incoherencias por la falta de agua. Desde ya que había perdido todo turno, pero no oportunidad, ya que una vez los tuvo a los dos juntos alrededor suyo, Gloria los frenó y se quitó la ropa con suavidad, enloqueciendo a los dos que habían ganado el pico nevado para intentar poseerla. No les fue difícil, dado que Gloria se abrió como una flor que espera el pólen que reparten los abejorros.

El frío de aquella cima les hizo encontrar abrigo refugiándose entre sus piernas y cubriéndose con su largo y oscuro pelo, que por alguna extraña e ignota razón era negro como la pez, y estaba libre de escarcha alguna.

-
V.

Luego de que los tres abandonaran el lecho de nieve, y ya hubieran cierta calma experimentado comprendieron que hacía mucho frío para sus cuerpos despojados y sudorosos, de modo que involuntariamente aquellos dos fueron abrazándose al cuerpo de Gloria, que por alguna extraña e ignota razón emitía calor y los recibía de buen agrado. Se mantuvieron así, a merced del calor de su pasajera Gloria hasta que, mientras el otro dormía, el mayor combinó o creyó combinar con ella deshacerse de quien no la merecía, quien no debía estar ahí.

Así que el viejo fue hasta donde se hallaba reposando el jóven, le ató las manos detrás, en la espalda y, aprovechando la desventaja de que se hallara extenuado por la labor sexual con la ninfa, además de por el ascenso, sin mucha ceremonia lo hiso rodar durante algunos minutos, y lo empujó hacia peores regiones que aquel pico nevado de la cima de la gloria.

El cuerpo atado pero consciente y desesperado del jóven mercenario devoraba el abismo, que se espesaba poco a poco.

La excecración se plasmó en el rostro del guerrero mayor, con una pútrida sonrisa que dejaba ver unos dientes casi totalmente oscuros. Sintió que ahora Gloria sería únicamente para él, y entusiasmado la volvió a poseer sexualmente una y otra vez hasta quedar extenuado, deshidratado e inconsciente.

Pero su cuerpo quedó a merced del viento helado que corría en aquel pico nevado de la cima de la gloria. Y la susodicha soportaba temperaturas extremas debido a la práctica y la experiencia, pero él no tanto...

Fue asi que el guerrero mayor feneció aquella noche, por estar su cuerpo envuelto en harapos y permanecer horas frente a una tormenta de nieve. Y allí quedaría, junto a multitud de otros cuerpos que también la han alcanzado, hasta el fin de los tiempos, recordado por entregar su vida en aquella cima.

Y el agua todavía sigue fluyendo a un costado, en aquel río sin fin, a los pies del pico nevado, endiablado y helado de la cima de la gloria, por siempre y para siempre.


FIN


-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

SADE. All rights reserved.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Perdí una flor

La flor nocturna de tierra profunda

EL GRAN LABORATORIO (Cuento. Texto completo)