"Carta personal: de Julieta Capuleto a su padre" por Fede Ferraro
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Según creo recordar, dado que leí Romeo y Julieta por última vez hace 13 años, las tensiones entre los Capuleto y los Montesco terminan impidiendo el romance entre los conocidos y jóvenes amantes. El texto corto de más abajo es una carta inexistente en la obra de Shakespeare, pero que supuestamente Julieta le mandaría a su padre, despidiéndose de él y de la tragedia en sí, antes de suicidarse. Decide quitarse la vida al ver a su amado inerte a sus pies.
Qué ganas de bajonear tenía Shakespeare, podrían haber terminado felices teniendo gurices.
No fue así.
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Carta personal: de Julieta Capuleto a su padre.
"Verona, Italia. 17 de diciembre de 1594.
Estimado Sr, Capuleto, veo en mi deber transmitiros, a través de la presente misiva,
el triste fantasma de mi destino. Os diré que ya no existe para mí la absurda frialdad del
compromiso, ni la frustración de contemplar resuelta la encrucijada que es mi vida, pues
en el jardín de mis temores ha brotado, acariciado por la gracia de Heros, un capullo
imperecedero: el iridiscente lirio que es el amor.
Esta dulce flor ha enternecido con su esplendor las horas de mi soledad, y con sv
perfume ha construído paraísos en el seno del miedo más profundo. Sus pétalos han portado
la sutileza del rostro de Romeo, y aún puedo contemplar cómo, mecida por la llovizna
de amaneceres purpúreos, su superficie adquiere el brillo de los ojos de mi amado.
Pero, así como el amor dio vida a este vuelo de ilusorias virtudes, disuadióme
para ir en busca de los sueños por los que mi mente tanto había porfiado. Y emprendí
un viaje de amargo dolor, que terminó por arrojarme entre abismos de oscura introspección,
sola y perdida, alejada de la bella identidad con la que encontráronse dotados
mis sueños y esperanzas.
Y ahora este torvo recinto me halla vencida sobre su suelo, postrada inútilmente
junto a los despojos de todo cuanto he querido. Ahora el cuerpo de Romeo destila
nuestras ilusiones entre meandros de esencia carmesí, manchando mis ropas y mi cuerpo
con la roja densidad de su recuerdo. Romeo jamás volverá para poblar la flor de las
moradas de Heros en la que encaramé mis sueños durante las horas perdidas
de la experiencia de tiempos pasados. Jamás me acompañará en el engaño de presenciar
todo aquello que, felices, hemos compartido, bajo el mandato del cruel demonio llamado Vida.
Ahora logro comprender que mi amor por Romeo sólo despertó ilusiones inalcanzadas
en nuestro corrido, pero hizo de nuestra historia un intento de búsqueda que,
aunque infructuosa, siempre será secretamente inolvidable.
Os digo, querido padre, que a partir de estas líneas yo no pertenezco ya ni a usted
ni a los demás, y no deseo ser objeto de recuerdo alguno.. Yo sólo perviviré en la memoria
de aquel recuerdo que nunca fue momento. Encarézcole no cargue sobre usted la culpa
de mi muerte, y no acorte sus horas con la pesadumbre de mi recuerdo.
Me es posible sentir cómo, escondiéndose entre velos de gracia escurridiza,
la torva insinuación que es esta vida comienza a perderse, y me despoja de todo cuanto
ella me ha concedido durante los lejanos tiempos en los que aún vivía.
En eterna despedida, Julieta Capuleto".
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Escrito por Fede Ferraro. Sade. All rights Reserved
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Fede Ferraro escribió esa misiva a sus 14 años, el 10/9/2007.
En ese entonces tenía este aspecto:

Ahora cambió un toque, no duerme, la vida dio unas viabas, y anda así:

Ahora cambió un toque, no duerme, la vida dio unas viabas, y anda así:









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